Viracocha: "el dios llorón"

Alcides Manrique Álvarez

En el Ñaupa Pacha o en los tiempos antiguos, Viracocha era la divinidad del Hanan Pacha o del mundo de arriba que apareció cuando la Naturaleza ya existía dedicándose a ordenarla. Señaló a los hombres, animales y vegetales las funciones que debian cumplir en la Tierra. Después de acabar su obra siguió el camino del sol, perdiéndose en el océano con su comitiva por el oeste.

Viracocha fue venerado por las culturas andinas desde el Primer Horizonte o Formativo. En Chavín lo encontramos en la Estela de Raimondi como el Dios de los Báculos. En Tiahuanaco lo encontramos en la Portada del Sol; llamándosele Dios Llorón. En Huari, lo encontramos en sus vasijas y textileria; llamándosele Dios Bizco, al representar sus ojos las fases de la Luna. Los Incas lo consideraron un dios principal como el Inti o el Sol.

A Viracocha lo encontramos en el origen de los Incas como lo relata la leyenda de los Hermanos Ayar o Pacaritambo registrada por el cronista Juan de Betanzos en la Suma y Narracion de los Incas.

Según Maria Rostorowski, el culto a Viracocha durante el Incario fue restringido pues aparte del templo de Quisuar Cancha eran pocos sus santuarios y se limitaban a la zona cuzqueña. Ella afirma que en ciertas épocas de la historia del Tahuantinsuyo prevaleció la adoracion del Inti o Viracocha según las tendencias distintas en el aspecto religioso.

Waldemar Espinoza comenta que Viracocha, como dios pan-andino, debió ser difundido desde el Horizonte Medio, cuando huaris y puquinas configuraban Estados de gran extensión territorial. Él sostiene que los incas, una vez establecidos en el Cusco, lo siguieron honrando, haciéndole estatuas y levantándole por lo menos siete templos: Cacha, Urcos, Quishuarcancha, Amaibamba, Huaypar, Chuquichaca y Tambo. Todos, en el área cuzqueña. Él afirma que esta divinidad fue conocida también con el nombre de Imaimana Viracocha descrita con siete ojos alrededor de la cabeza, que le permitían ver todo lo que ocurría en el mundo.

Franklin Pease señala que Viracocha corresponde a un tipo de divinidad claramente celestial y con características solares. Él afirma, basado en los mitos cuzqueños, que luego de haber realizado una primera ordenación del mundo lo dividió en: Chinchaysuyo, Collasuyo, Antisuyo y Contisuyo. Ordenó salir a los hombres de las cuevas, de las fuentes, de los precipicios o del subsuelo. Él comenta que probablemente Viracocha fue una deidad anterior a los incas, con el advenimiento de estos últimos, el Inti terminó desplazándolo.

El cronista Cristóbal de Molina, el Cuzqueño, señala a sus servidores: Imayna Viracocha y Tocapu Viracocha, y después menciona a Ticsi Viracocha y a Caylla Viracocha en su Relacion de las fábulas y ritos de los Incas.

Durante la invasión al Tahuantinsuyo en el siglo XVI, los españoles fueron confundidos con los Viracochas. Los conquistadores acrecentaron esta creencia, para su beneficio, como lo hicieron también con el Dios Quetzalcóalt de los Aztecas, con el propósito de legitimar su presencia a la vez que le ofrecían a estas culturas una justificación sobre su derrota porque estos pueblos razonaron a partir de sistemas míticos inflexibles que prefiguraban que todo estaba determinado.