18/08/2007

VIRREY CONDE DE LEMOS

Pedro Antonio Fernández de Castro (Madrid 1633-Lima 1672) *

XIX virrey del Perú. H. de Francisco Fernández de Castro Andrade y Portugal, IX conde de Lemos, y Antonia Téllez Girón. Como heredero de un antiguo linaje, debió educarse a la usanza caballeresca; y de ello dan fe ciertas informaciones cortesanas sobre su apelación a las armas y su consiguiente prision en el Alcázar de Segovia primero, y luego en el Castillo de Odón, próximo a Madrid (1664). Oportunamente perdonado, casó con Ana de Borja y Doria (20-VII-1664). Moderó entonces los excesos de su vida juvenil; pero la lujosa instalación de su casa y los alardes dispendiosos de sus costumbres mermaron considerablemente su fortuna, y lo movieron solicitar un empleo. Nombrado virrey, gobernador y capitán general del Perú (21-X-1666), salio a Cádiz (3-III-1667), hizo reconocer su autoridad en Panamá (1-VII-1667) e hizo su entrada oficial a Lima el 21-X-1667. Alarmado por los disturbios que desde hacía varios años promovían en Laicacota los hermanos Gaspar y José Salcedo, confió el gobierno a su esposa (30-V-1668), en armonía con una prudente autorización consignada en su nombramiento. Se embarcó en el Callao (7-VI-1668) tomó tierra en Islay e inmediatamente siguió a la ciudad de Arequipa, donde fue recibido el 16-VII; y la sola noticia de su aproximación desconcertó a los levantiscos mineros. Hizo ejecutar a 42, por cuyas almas ordenó 1.260 misas (11-X1668); condenó en rebeldía a 72; y 2.000 fugaron atemorizados. Arrasó las 3.000 casa de la población y trasladó ésta a San Carlos, hoy Puno (9-IX-1668). Visitó luego el santuario de Copacabana, donde presidió tres días de rogativas; y pasó a Cuzco (24-X-1668). Devuelta en Lima (3-XII), intentó favorecer a los indios evitando los abusos que contra ellos se cometían en las mitas y demás trabajos, y procurando su instrucción religiosa. Suspendió las oposiciones previstas por las constituciones de la U. M. de San Marcos para la provisión de cátedras, a fin de poner coto a los incidentes tumultuosos que promovían los partidarios de los opositores, y planteó la conveniencia de una reforma general del claustro. Hizo construir la iglesia de los Desamparados, cuyo piso barría cotidianamente y a la cual legó su corazón. Fue escrupuloso en la administración de la real hacienda, y para fomentar el beneficio de la plata, cauteló la extracción de los azogues de Huancavelica, notoriamente venida a menos en los años anteriores a su mandato. Y así como se mostró severo ante las demasías de los poderosos, fue piadoso y caritativo con los humildes. Murió el 6-XII-1672.

* Tomado de la Enciclopedia Ilustrada del Perú de Alberto Tauro del Pino.